Por: Joyce Meyer
¿Alguna vez ha dicho: “Me gustaría pensar de la manera como pensaba Jesús?
La verdad es, que sí puede hacerlo!
La Biblia dice que a través del nuevo pacto en Cristo, Dios nos da un corazón y un espíritu nuevo. El espíritu que nos da es Su mismo Espíritu (vea Ezequiel 36:26, 27). Primera de Corintios 2:16 dice aún más enfáticamente que: ...mas nosotros tenemos la mente de Cristo. Jesús ha puesto los medios para que cada uno de nosotros seamos llenos con vida poniendo Su propia mente en nosotros. Así que la pregunta no es si ¿tenemos la mente de Cristo? Pero si ¿estamos fluyendo en la mente de Cristo? Si no, entonces ¿por qué no? ¿Cuáles son algunas de las pautas bíblicas para fluir en la mente de Cristo? Tenga pensamientos positivos Para comenzar, si una persona está pensando de acuerdo a la mente de Cristo, sus pensamientos serán positivos. Dios es positivo y si usted y yo queremos fluir en y con Él, debemos estar en la misma página y comenzar a pensar positivamente. En el libro de Amos 3:3 dice: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? Para poder caminar junto con Dios y experimentar Su plan para nuestras vidas, necesitamos estar de acuerdo con Él. Así que debido a que Sus pensamientos son positivos nuestros pensamientos deben ser positivos.Ahora bien, no estoy hablando acerca de ejercitar el control de la mente o de vivir negando las dificultades que estemos atravesando. Simplemente estoy diciendo que nuestra intención debe ser tener una perspectiva positiva y ser personas positivas completamente a pesar de lo que pueda estar pasando a nuestro alrededor. Jesús ciertamente mostró una perspectiva y una actitud positiva. Él sufrió muchas dificultades, incluyendo mentiras y abandono por sus amigos más cercanos cuando Él más los necesitaba, sufrió burlas, soledad, malentendidos y un sinnúmero de otras cosas desalentadoras. Sin embargo, en medio de todas estas cosas negativas, Él permaneció positivo. Siempre tenía un comentario o palabra alentadora. Siempre les dio esperanza a todos los que se acercaban a Él. Hasta al ladrón que estaba en la cruz a su lado. La mente de Cristo en nosotros es positiva. Por lo tanto, cada vez que somos negativos no estamos operando en la mente de Cristo. Recuerde que los sentimientos negativos provienen de pensamientos negativos. La mente es el campo de batalla, el lugar en el cual nuestra lucha se gana o se pierde. Elija ser positivo cada día, antes de poner un pie en el piso. Sencillamente ore en voz alta: “Señor, deseo ser positivo en todos mis pensamientos. Por favor dame el poder para enfocar mi atención en el bien alrededor de mí, aun si mis circunstancias son malas”. Entonces cuando vengan los pensamientos negativos, derríbelos y reemplácelos con pensamientos positivos (vea 2Corintios 10:5). Medite en la “Palabra” Otra manera poderosa para mantenerse fluyendo en la mente de Cristo es meditando en la Escritura regularmente. Éste es el principio más importante que jamás podamos aprender. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios son Sus pensamientos escritos en papel para nuestro estudio y meditación. Su Palabra es lo qué Él piensa sobre cada situación y tema. En Juan 5:38, Jesús estaba disciplinando a algunas personas que no creían en Él. Les dijo: ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. La Palabra de Dios es una expresión escrita de Sus pensamientos y que las personas quienes quieren creer y experimentar todos los buenos resultados de creer deben permitir a la Palabra de Dios ser un mensaje vivo en sus corazones. Esto se lleva a cabo meditando en la Escritura. Es así cómo Sus pensamientos llegan a ser nuestros pensamientos. Interesantemente, la palabra original griega meditar es definida por Vine: Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento como “...interesarse por, atender, practicar, ser diligente en, reflexionar en, imaginar”. Otra definición para la palabra meditar que verdaderamente nos da su significado se encuentra en el diccionario orignal de Noah Webster de 1828. Aquí la palabra meditar significa: “permanecer de continuo en cualquier lugar en pensamiento; estudio; darle vueltas o giros a cualquier tema en la mente”. Muchos cristianos se han vuelto temerosos en cuanto a la palabra “meditar” debido a las prácticas de meditación de religiones paganas y del ocultismo. Pero le ánimo a que recuerde que Satanás nunca ha tenido una idea original. Él toma lo que le pertenece al reino de la Luz y lo pervierte para el reino de las tinieblas. Debemos ser lo suficientemente sabios para darnos cuenta que si la meditación produce tal poder para la causa del mal, también producirá poder para la causa del bien. En Josué 1:8 dice que cuando meditamos en la Palabra día y noche y la tenemos en nuestra boca, nuestro camino será prosperado, tendremos la habilidad para tratar sabiamente con cada situación que enfrentamos. El Salmo 1:2, 3 dice que cuando hacemos el hábito de meditar en la “ley del Señor”, somos como un árbol con raíces fuertes, saludable, que produce fruto regularmente y que es resistente a las condiciones difíciles. En Proverbios 4:20-22 dice que cuando mantenemos las palabras sabías de Dios en el centro de nuestro corazón, recibiremos salud y sanidad completa en toda nuestra carne. ¡No es poderoso! El meditar en la Palabra de Dios realmente afecta nuestro cuerpo físico de una manera positiva. No puedo enfatizar lo suficiente cuan importante es este principio. El meditar en la Palabra le traerá vida a usted y en última estancia a aquellos a su alrededor. Le ánimo a que tome la Palabra de Dios y comience a meditarla, estudiarla, reflexionarla, practicarla mentalmente y repase en su mente las escrituras que le toquen y traten con lo que usted está pasando. Durante el día, pídale al Espíritu Santo que le recuerde de ciertas escrituras para que pueda meditar en ellas. Se asombrará al ver cuanto poder será desatado en su vida a través de esta práctica. Desarrolle una mente agradecida El obtener y mantener una actitud de gratitud es otra manera de fluir en la mente de Cristo. La Biblia dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo y la manera de llegar a su presencia es a través del agradecimiento. En Salmo 100:4 dice: Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. En Salmo 34:1 dice que bendigamos al Señor en todo tiempo y que Su alabanza esté de continuo en nuestra boca. ¿Cómo podemos usted y yo ser de bendición al Señor? Permitiendo que Su alabanza esté continuamente en nuestros pensamientos y palabras. Una persona que fluye en la mente de Cristo escogerá enfocar sus pensamientos en cosas por las cuales estar agradecido. No hay ninguna otra manera en que podamos vivir una vida de poder. Una y otra vez, la Escritura explica el principio del agradecimiento. El quejarnos con nuestros pensamientos o palabras es un principio de muerte, pero el ser agradecido y expresarlo es un principio de vida. Si una persona no tiene una mente agradecida, el agradecimiento no va a brotar de su boca. Cuando estamos verdaderamente agradecidos por las cosas de las que Dios nos ha librado, por lo que Él ha hecho (y está haciendo) en nuestras vidas y por lo que tenemos, lo expresaremos. Ahora bien, el tener una actitud de gratitud no es solamente hacia Dios. Es también hacia las personas en nuestra vida. Cuando alguien hace algo bueno por nosotros, necesitamos dejarles saber que lo apreciamos, especialmente a nuestros familiares. Mi esposo, Dave y yo hemos estado casados por treinta y siete años y yo lo aprecio. Es un hombre muy paciente, lleno de sabiduría y muchas otras cualidades buenas. A diario le digo que lo aprecio y específicamente le señalo cosas específicas en su carácter y acciones por las que yo le agradezco. Esto nos ayuda a construir y mantener una buena relación. El expresar aprecio no es solamente bueno para aquel que lo recibe, también es bueno para aquellos que lo expresan (nosotros). ¿Cómo generamos una actitud de gratitud hacia Dios y los demás? Yo creo que la clave se encuentra en nuestro enfoque. A medida que usted y yo meditamos durante el día, repasando en nuestras mentes todas las cosas buenas por las que tenemos que estar agradecidos nos daremos cuenta que nuestros corazones se vuelven más livianos y nuestra perspectiva se vuelve más prometedora. En Salmo 77:11, 12 dice: Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas. (NVI) Una actitud de gratitud no es algo que sucede automáticamente, se requiere una decisión conciente y continua de nuestra parte. De hecho, este estilo de vida algunas veces requiere un sacrificio de agradecimiento o alabanza, pero prefiero sacrificar mi agradecimiento a Dios que sacrificar mi gozo a Satanás. Ponga sus pensamientos en lo que es correcto Así que, usted tiene la mente de Cristo en usted. Comience a desarrollarla y a usarla. Si lo que está pensando no le está ministrando vida y paz, entonces no piense en eso. Si Jesús no pensaba en eso, usted tampoco debe pensar en eso. Como dijo Pablo a los Filipenses 4:8: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. ¡Eso es en lo que Jesús pensaría!
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